Como perros y gatos

Hay veces que la película tiene razón, otras que no. Muchos perros y gatos conviven como si fuesen uno más de la familia. Se llevan excelente y hasta duermen juntos!

Pero no siempre es el caso. Hay hogares en los que el gato y el perro se llevan mal, pero tienen que vivir en la misma casa. ¿Qué se puede hacer en esos casos?

#1 Separación

Como primero punto, luego de que se hayan peleado en reiteradas ocasiones tenés que separarlos. Además de que estar un poco distanciados les hará bien, por su propia integridad necesitás hacerlo. Que estén un par de días en lugares separados les hará bien para calmar el vínculo.

#2 Aprendizaje

Tanto tu perro como tu gato deben descargar la energía. En el caso del perro, está bueno que pueda salir a pasear. Unas buenas caminatas y unos juegos les harán más que bien.

En el caso  del gato, es más complicado sacarlo a pasear. Por lo que comprarle juguetes es una buena opción.

#3 Juntarlos

Como primer punto, en caso de que el perro sea más grande, tenés que presentarlo con correa ante el gato. Permitiles que se huelan y que interactúen entre sí. Es recomendable premiarlos si su comportamiento es bueno. Alguna golosina o una caricia son más que suficientes.

Con el paso de los días van a ir acostumbrándose a la presencia del otro y estarán junto en armonía. Así podrán tener una convivencia pacífica.

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